Publicidad:
La Coctelera

SO.fucking.CONFUSED

3 nov 09

 

Anybody who loves is foredoomed to suffering.

No hope lasts for everyone who believed that love is just a smile, a glance, a word...

Just don't look at me like that if you're not going to love me. Just don't smile at me like that if you don't feel as I feel. Just don't say "I love you" if you don't mean it.

 

 

 

 

Just... don't hurt me.

1 comentario

SO.fucking.CONFUSED

3 nov 09

 

Anybody who loves is foredoomed to suffering.

No hope lasts for everyone who believed that love is just a smile, a glance, a word...

Just don't look at me like that if you're not going to love me. Just don't smile at me like that if you don't feel as I feel. Just don't say "I love you" if you don't mean it.

 

 

 

 

Just... don't hurt me.

sin comentarios

Le Parfum

29 sep 09

Sólo le gustaba el resplandor de la Luna. Su luz no tenía color y perfilaba débilmente el terreno, bañando la tierra con un tinte gris sucio y estrangulando la vida durante una noche. Este mundo como de plomo fundido en el que sólo se movía el viento, que a veces se cernía sobre los bosques grises como una sombra, y en el que sólo vivían las fragancias de la tierra desnuda, era el único mundo aceptable para él porque se parecía al mundo de su alma.

sin comentarios

<3

18 sep 09

http://www.youtube.com/watch?v=4L_DQKCDgeM

sin comentarios

(U)

5 sep 09

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y qué triste es que lleguen las cuatro de la mañana y descubras (un día más)...

... que otra vez te han decepcionado.

 

 

sin comentarios

I'm Sorry

4 sep 09

I'm sorry I wasn't good enough.

I'm sorry for the pain I caused.

I'm sorry for the tears I made you cry.

I'm sorry that I'm not perfect.

I'm sorry that I'm not pretty.

I'm sorry for always doing the wrong thing.

I'm sorry I'm a failure to you.

 

 

I'm sorry.

I wasn't meant to exist.

 

sin comentarios

Sueños perdidos entre susurros *

22 ago 09

 

Aunque hacía frío y todo estaba oscuro, la Luna había salido. La admiraba por ello. Siempre me habían advertido de que la noche era peligrosa para que una jovencita anduviese sola por el parque. Nunca lo había comprendido; ella siempre salía, nunca faltaba a su cita, a veces sola y a veces acompañada por cientos de pequeñas estrellas, como trozos de cristal que flotan en el aire al romper una ventana. Trozos incompletos que buscan completarse, que esperan encontrar en la infinidad de la noche aquél fragmento perdido, y que esperan iluminar el camino hacia casa con su brillo.

Aunque hacía frío y todo estaba oscuro, la noche me llamaba. Quería ver la vida entre las nubes nocturnas, quería admirar las flores que se alimentaban con la luz de la noche, a todos los seres que la esperaban y salían a su encuentro.

Fui al parque y me senté en la orilla del lago. Podía apreciar perfectamente cómo brillaba la noche. Estaba en un lugar preferente, como si estuviese en el mejor palco para presenciar la representación de una obra nocturna. La noche brillaba en el agua, en los nenúfares, brillaba en las sombras y en los árboles.

Podía escuchar cómo me llamaba Ella, tan hermosa y llena de luz, radiante de energía. Susurraba en mis oídos cosas que no podía entender, entonaba cánticos y melodías que me arrastraban a buscarla.

La busqué y la busqué por el parque, y ella me llamaba como una madre desesperada llama a una hija perdida. Ambas nos buscábamos en un abrazo, me llamaba con todos los sentidos. Me atraía con el olor de las hojas, me buscaba con el sonido del viento y el tacto del agua. Busqué en cada rincón, en cada lugar oscuro, pero Ella no estaba allí.

Sin ilusión, me senté de nuevo ante el lago. Ella seguía llamándome, cada vez más fuerte. La miré, en el cielo, y ella me abrazó. Entonces la ví, la encontré.

Me incorporé y me quité los zapatos. Poco a poco, fui entrando en el agua, y noté cómo cada molécula, cada gota de aquél líquido me envolvía y me abrazaba. Cada vez estaba más cerca, y podía sentir su fuerza. Sumergí las manos en forma de cuenco y las atraje hacia mí. Ahí estaba, tan hermosa, reflejada en el agua. Quise besarla.

 

Aunque hacía frío y todo estaba oscuro, yo ya no sentía nada. No sentía la brisa que agitaba las ramas, no sentía el brillo de las estrellas y no oía los sonidos que emitía la noche. Flotaba hacia el cielo, subía y subía. Podía sentir las nubes acariciándome, sentía cómo todos me esperaban.

Por fin, estaba a su lado. Podía entender lo que susurraba, podía entonar sus canciones. Podía brillar con ella. Como un cristal de una ventana, como si, por fin, la hubiese completado.

sin comentarios

De pies a cabeza

15 ago 09

sin comentarios