No puedo salir a la calle. No, al menos, hasta que se ha ido el sol. Hasta que las calles están desiertas y los bares cerrados. Hasta que no hay un alma.

Porque me quemo. Cuando sale el Sol me derrite la piel, me cercena y me hace yagas cada vez más profundas.
Cuando intento abrir la boca y gritar de dolor lo que siento, o lo que pienso, una mano misteriosa me tapa la boca y me susurra al oído: "Políticamente incorrecto".

En fin. Vaya modo de vida. Encerrada en mi propia habitación, imaginaria, claro. Sin poder decir lo que pienso o lo que siento por temor de ofender o de hacer daño a alguien. O de hacerme daño a mí misma.

Hay tormenta, y hay rayos. Hoy es una de esas noches en las que deseo estar bajo la lluvia, completamente empapada y congelándome de frío. Sí, pero feliz.

Y luego me llaman egoista. Ya he aprendido las consecuencias de expresarme libremente. Que alguien a quien quieras con toda tu alma te rompa el corazón (por segunda vez, casi consecutiva).

Estoy cansada de sufrir. Ya. Así que... ¡que os jodan a todos!
Soy feliz, ahora y siempre. Con mi incienso, con mis libros, con mi soledad cuando quiero y con mis amigos cuando no les quiero. (Les quiero siempre, a veces se me olvida, eso es todo). Con mis expresiones estúpidas y con mis tonterías, con mi humor (que sólo unos pocos comprenden) sarcástico (¿e inteligente?), con mi ego a veces, y con mi complejo de inferioridad absoluta la mayoría del tiempo.
Con todo eso, lo bueno y lo malo, SOY FELIZ.

Sólo me queda encontrar al chico perfecto que encaje con mi forma de ser. Y que me quiera, claro.

¡¡ Ya nos veremos en J.Cánovas !! (donde no me conoce nadie excepto los que vienen conmigo... :)