Tu amor me hace fuerte. Tu odio, imparable.
28 dic 10Sé que hace muchísimo que no escribo en el blog, o que por lo menos no me paro a currarme una entrada. Pero es que no he tenido ni tiempo ni ganas. Y para algo así hacen falta las dos. Pero bueno.
Hagamos un recuento, de las cosas buenas y las malas durante este año 2010.
¿Cosas buenas? Aprobé (no tan limpiamente) mi primer año de carrera. No tengo una media brillante, pero tampoco puedo quejarme. Lo malo fue que me pasé todo el mes de junio estudiando para la recuperación del examen de lengua. Lo bueno fue que ese mes de junio también fui a un curso intensivo de alemán en el Goethe Institut y conocí a personas realmente interesantes; y que, además, también me tiraba la vida en la piscina de mis amigos (o ellos en la mía...).
También fui al concierto de Muse. Fue brutal, increíble, inolvidable e irrepetible. Mi primer concierto en pista, gritando, saltando, cantando... Indescriptible, siriusly. Aprobé el examen de lengua, con un 6 y pico creo, y me di con un canto en los dientes, como si yo quisiera más nota.
Tenía el verano por delante, y un viaje planeado. Iba a irme a Alemania con dos amigas de la facultad. Suena bien, ¿no? Sí, sonaba bien. Sonaría mejor si yo no fuera una obsesa del control y mis amigas unas pasotas. Pero bueno, eso no fue lo peor. Lo peor fue que una de las chicas decidió mostrar a su Hyde en pleno viaje, jodiéndome pero bien, clavándome puñales a todas horas (y a la cara, ¿para qué disimular?). Y claro, yo estaba en otro país, con la regla (que me había venido el primer día de viaje) y, en consecuencia, las hormonas revueltas. No hablaba el idioma y no me sentía nada a gusto con la forma que tenían de hacer las cosas (a mi, las cosas claritas, no "ya veremos", "ya nos las arreglaremos"... No, mira, no, lo planeas ahora y te dejas de gilipolleces, no me toques los cojones). Así que bueno, fue un viaje de mierda y me di cuenta de cómo es realmente la gente, y de que es mejor no confiar en nadie porque siempre acaban jodiéndote. Lo bueno es que vi Köln, Heidelberg, Frankfurt...
El resto del verano me lo pasé con un bajón increíble. Estaba deprimida, me sentía inútil y bastante ultrajada (aunque suene a Shakespeare, así era). Sentía que no tenía personalidad, que era una niñata y una llorona. Me había jodido la moral, habían minado mi confianza y me habían dejado hecha un gapo. Pero bueno. Mis padres estuvieron ahí, como siempre, y no podría agradecérselo más. Todavía recuerdo el día que volví a casa, la cara que traía (según mis padres) y cómo se me iluminó cuando les vi. Por fin en casa. Por fin segura. Por fin nadie iba a atacarme constantemente por las cosas más triviales.
En agosto nos fuimos a Almuñecar. Llevo yendo ahí desde que nací, y últimamente lo considero un refugio para olvidarme de todo y de todos, y para estar sólo con mi familia. Este año me lo pasé genial, fuimos al cine, a la playa todos los días, me atreví a bucear con mi padre y a bañarme en el mar (antes me daba un poco de miedo... y ahora también, pero bueno, hay que echarle huevos a la vida), salimos a cenar y tomamos churros con chocolate con mis yayos... Fueron dos semanas muy especiales, que me ayudaron a fortalecerme un poquito más.
Y cuando volví a casa, otra vez a ver a esta chica en clase. Y la muy falsa, sonriendo y tal y cual. Una de mis otras amigas también la tenía atravesada (esta la caló en seguida), y la otra es demasiado "gallega" como para decir nada a la cara. Pero en lo que llevamos de curso, la mala (es así como la llamaré a partir de ahora) se mostró tal y como era ante todo el mundo, un movimiento estúpido que le ha costado la amistad de muchísimas personas. Claro, el mundo es TAN injusto con ella, pobrecita. Pues ni un poco de pena me da, así os lo digo, ojalá que se quede sola porque es una hija de la grandísima Bretaña. Es pérfida, es calculadora y falsa como ella sola. Es de estas personas malas de verdad, que lo camuflan de puta madre y hacen daño para sentirse mejor. Pero bueno. Que le den. Ya probará de su propia medicina, yo, desde luego, paaaso de todo.
El curso está yendo bien. Me he puesto las pilas para sacar buenas notas y por ahora mi esfuerzo está dando buenos resultados. Sin embargo, otra de mis amigas ha empezado a sacarme de mis casillas. Quizás es porque ahora tengo tolerancia cero con la gente que me parece falsa. Y ella lo es, es una interesada y una gorrona. El curso pasado me comporté como una estúpida, como una buena persona que era amiga de sus amigas. Pero ahora ya no, queridas, no no. Para sobrevivir hay que luchar, aquí rige la ley del más fuerte. No te voy a dar de mi comida (creedlo, me pide SIEMPRE), ni mis apuntes ni te voy a dejar nada. SE HA TERMINADO.
Puede que parezca que me he convertido en una mala persona, pero no es así. Lo único que ha pasado es que me he hecho más fuerte, he construido una coraza a mi alrededor y no voy a dejar que nadie la traspase. Voy a centrarme en lo que a MI me interesa, y sólo ayudaré a aquellas personas que realmente lo merezcan. Porque yo soy buena, siempre he sido buena, siempre me he preocupado por ayudar a las personas y hago de sus problemas los míos. Preguntadle a cualquier persona. Lo malo de ser así es que hay personas sin escrúpulos que se aprovecharán de ti si pueden, y hay dos soluciones, dejarse o cagarse en todo y mandarles a la mierda. Y yo, claramente, he escogido la segunda.
Por todo lo demás, bien. Mi grupo de amigos: genial. Hemos tenido roces, pero como en cualquier grupo. Lo importante es que las tres amigas permanecemos juntas (las tres más veteranas, por así decirlo). Y creo que seremos amigas por siempre, y eso me hace sonreír (aunque suene a Barbie y super cursi, es así). Y mi mejor amiga, sigue ahí. Siempre. Aunque ya casi no nos vemos, y tenemos que buscar ratos sueltos para quedar a comer, vernos un ratito o hablar por teléfono, a veces nos tiramos horas quejándonos o haciendo planes para las vacaciones.
Se cierra un año que me ha enseñado muchas cosas. El dicho "se aprende a base de palos" no podía ser más cierto. Uy, vaya que si he aprendido. A mi no me torea nadie, que estoy con una mala leche que como me pinchen exploto y... no, no molaría.
¿Mis perspectivas para el año que viene?
Reír más y llorar menos. Viajar más, sola o acompañada, pero viajar. Conocer a mucha más gente, enamorarme (y desenamorarme); y, por qué no, conocer al hombre de mi vida. Que Oreo y Venus sigan vivos. Que mi hermana decida qué carrera quiere hacer y le encante. Que no les pase nada a mis abuelos. Aprobar este segundo curso sin asignaturas pendientes. Que me den la beca Erasmus y no tener miedo de irme. Tener un perro. Que me crezca el pelo más rápido. Que mi madre sea más feliz. Que mi hermana encuentre a alguien que la quiera (y que la soporte, que es más difícil...). Crecer como persona. Ser mejor con mis amigos. Aprender a ser indiferente con aquellas personas que no me gustan. Ayudar más. Ver menos la televisión, y leer más. Madurar, pensar antes de actuar. Ser objetiva. Reflexionar. Divertirme, y ser menos controladora (que a este paso me va a dar un cólico por el estrés).
Y, sobre todo, llegar al año que viene y poder decir que ha sido un gran año. Y sé que lo será, no matter what, no matter who.
(