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Terra
La Coctelera

Año nuevo, vida nueva.

2 ene 11

A la una de la mañana, una y pico, ponte; cojo el coche y para Tres Cantos. No hubo problemas, no parecía que la gente fuera muy borracha. Recojo a una amiga, dejo a mi hermana, y nos vamos para el local. "Charrock", en la segunda fase; encontré sitio fácilmente.

Éramos las primeras en llegar, así que dimos un par de toques y al rato empezó a llegar la gente. No hacía un frío excesivo, pero una amiga tenía mal una pierna (de hecho, vino a la fiesta con muleta y zapatos bajos), así que entramos rapidito, nos hicimos con un par de sofás y delimitamos nuestro espacio. Ready to go!

El local estaba bien, la verdad, hay que ser sinceros. La música era buena (por lo menos teníamos un DJ y no como en otras fiestas que me han dicho que tenían mp3 enchufados a un tocadiscos...), y la compañía era inmejorable. El local estaba casi todo lleno de gente de nuestra edad, de los diferentes institutos de Tres Cantos, muchos de ellos de mi clase.

"Hola, qué tal", "Ey, cómo te va?", etc., etc. Toda la noche a base de Coca Colas (que luego había que conducir). Bailando, haciendo el moñas, fotos por aquí y por allá. Una de mis amigas (la protagonista de la noche) desapareció durante la mayoría de la noche para estar con otros amigos. Ehem, ehem. Pero igualmente nos lo pasamos genial.

Sobre las 6 y media o así, esta amiga que os he comentado, la protagonista, se sienta en un sofá y empieza a encontrarse mal. Al principio dijo que sólo se había tomado 5 copas, luego dijo que 4 (a medida que pasa el tiempo, merma la cantidad de alcohol en sangre, ¡qué interesante!), pero para mi que fueron más. Total, que al principio no nos dimos cuenta, pero luego empezamos a preocuparnos.

Con una bolsa en la mano, vomitó. En realidad, la bolsa sirvió de poco. Se vomitó las medias, se vomitó el bolso. La sacamos a la calle para que le diera el aire. Tirada en un banco, no podía moverse. Temblaba. Sólo estábamos ella, una amiga y yo. Entré a por unos abrigos porque nos estábamos quedando pajarito. Y cuando volví había vuelto a vomitar. Así durante una hora y algo. Mi amiga, Silvia, que se merece un trofeo, le metió los dedos en la garganta para que pudiera vomitar.... por petición suya, atención. Luego salieron todos los demás, y uno de los chicos del grupo decidió que tenía que estar en tensión, así que la puso de pie, y también que tenía que beber algo agrio.

Con deciros que estábamos todos acojonados no podríais haceros una idea de la situación. No somos un grupo de alcohólicos, vamos, una cerveza de vez en cuando y vas que chutas. No teníamos ni la más mínima idea sobre qué podíamos hacer. Sobre qué le pasaba. Se estaba quedando dormida, no podía mantenerse en pie, estaba temblando y apenas hablaba. Le dimos Fanta y vomitó otra vez. Intentamos que andase un poco, a ver si con el aire se despejaba, y más o menos empezó a estar más consciente. Unos de un bar nos dieron un poco de agua con azúcar (es increíble lo solidaria que se vuelve la gente.... llego a ser yo y le pego un collejote por inconsciente). Y vomitó otra vez. Cuando ya parecía que no tenía nada más que vomitar, y ya estábamos todos un poco histéricos porque no mejoraba y porque no teníamos ni puta idea de qué cojones hacer, decidimos que lo mejor era llevarla a casa.

Así que la metimos en el coche y, muy despacito, me la llevé hasta su casa. Y al llegar dice "Coche, coche". ¿Qué pasa? ¿Quieres otra vuelta? ¿Estás menos mareada? Pues sí, al parecer conduzco de puta madre y darle vueltas en el coche hacía que se despejara. Después de 15 minutos dando vueltas decidí que ya estaba bien, que yo tenía familia a la que recoger (mi hermana, que se había ido a tomar churros hacía un buen rato...) y que mis padres estarían preocupados (eran las 8 y media de la mañana y no habíamos vuelto), y, sobre todo, yo también estaba cansada.

Total, que la dejamos en su casa, dormida, en pijama, y me tocó llevar a mis amigos a las suyas. Recogí a mi hermana sobre las 9 y nos fuimos para Colmenar. En la carretera, algún que otro borracho, pero en cuanto pude me metí para el pueblo y me quité de complicaciones.

Conclusión de la noche: mis zapatos tienen vómito. Silvia, la que más ayudó, tiene vómito en un pañuelo que es de su hermana. Ahora tiene faringitis por ponerle el abrigo a la borracha y estúpida de mi amiga (que, os lo recuerdo, estaba temblando). Todos los demás tuvimos un acojone en el cuerpo que no nos merecíamos.

Por lo demás, me lo pasé muuuuuy bien. El año que viene espero llegar a los churros, que me hacen mucha ilusión.

En fin.

Dicen que año nuevo, vida nueva. A ver si es verdad :)

PD: ¡Ah! Mi amiga cree que lo que hemos hecho por ella es algo que había que hacer. No parece muy arrepentida. Pero por lo menos ha dicho que no beberá nunca más (no me lo creo), pero en fin.

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